Hoy hablaremos de la cocina en la pintura, de los bizcochos esponjosos que hacían en el siglo XVII. Concretamente quiero mostraros una receta tradicional que voy a extraer de este cuadro: “La lechera” de Johannes Vermeer.

Bizcocho-esponjoso-tradicional

Receta del bizcocho tradicional de yogur. Super  esponjoso.

elmejorbizcocho

 

INGREDIENTES:

  • 3 huevos
  • 1 yogur natural
  • Harina de trigo convencional (usamos el recipiente del yogur para medir, que sean 3 medidas)
  • Aceite de oliva (1 medida de yogur, utilizamos el recipiente vacío y lo usamos de medidor)
  • Azúcar (2 medidas de yogur)
  • Un sobre de levadura en polvo (impulsor químico)
  • Truco opcional: se puede aromatizar con esencias, como la de vainilla, o ralladuras de limón, naranja o lima.
  • Un molde de cocina para meter en el horno
  • Mantequilla para untar el molde
  • Otro truco: los alimentos tienen que estar a temperatura ambiente, asegúrate de sacarlos de la nevera diez minutos antes para que el resultado sea todo un éxito.

ELABORACIÓN:

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  1. Cogemos un bol pequeño para comenzar a trabajar, en él vaciamos el yogur. No tires el envase porque nos servirá más adelante. Aprovecha mientras tanto para encender el horno, ponlo a precalentar a 180º.
  2. Ahora coges un recipiente grande para añadir las dos medidas de azúcar y los huevos. Es ahora cuando hay que estar alerta porque el siguiente paso es otro truco de vital importancia: la manera de batir estos ingredientes es otra de las claves. Hay que batir enérgicamente, con varillas eléctricas para que quede la masa uniforme y adquiera aire para incrementar esa esponjosidad crepuscular.
  3. Añades después el yogur y la medida de aceite y sigues con las varillas.
  4. Ahora vamos a tamizar los siguientes ingredientes, para ello vas a poner un colador encima del bol y viertes las medidas de harina y la levadura. Con este proceso evitamos los grumos.
  5. Unta el molde con mantequilla, ya habrán pasado los 10 minutos de precalentamiento del horno. Puedes usar un reloj para calcular el tiempo.
  6. Viertes el resultado en el molde y lo metes al horno durante 30 minutos con la misma temperatura, 180º. Es mejor que lo sitúes en la bandeja del medio hacia abajo para que reciba un calor equilibrado.

¿Cuándo retirarlo con seguridad? La prueba del palillo te resultará muy útil, cuando lo pinches observarás si hay retos adheridos, si no los hay es que está en su punto. Es recomendable no abrir el horno en el proceso para conseguir un resultado óptimo.

bizcocho-esponjoso

Pues ya lo tienes, espero que te haya gustado la receta. Déjalo enfriar y ya lo tendrás listo para hincarle el diente.

Conoce el cuadro, conoce a él pintor Johannes Vermeer

 

Johannes Vermeer (1632 Holanda), el pintor del lado izquierdo. El pintor de la luz, hijo de un tabernero, no es de extrañar porque antiguamente los marchantes de arte liquidaban las obras en esos lugares y el pintor, que se le reconoce la autoría de 35 cuadros, pudo verse llamado por la pintura desde muy joven. Según he leído, Vermeer fue uno de los pintores neerlandeses más reconocidos del arte Barroco. Vivió durante la llamada Edad de Oro neerlandesa, y los Países Bajos vivieron un extraordinario florecimiento político, económico y cultural.

 

No obstante, pocos fueron los que pudieron vivir de la pintura. Muchos tenían que compatibilizar con otras actividades, por eso se rumorea que este pintor regentaba la taberna de su padre. Por entonces los lienzos no se le otorgaban el valor que tienen ahora, normalmente se hacían en formatos pequeños porque estaban adecuados para la decoración del hogar. Las estampas habituales que podías encontrar eran: mujeres y sirvientas en situaciones cotidianas, desempeñando las labores del hogar. Gracias a los cuadros podemos hacernos una idea aproximada del modo de vida que tenían por entonces.

 

Los cuadros de Vermeer destacan por su realismo, y por su juego de luces. Era capaz de mostrarte matices que tan solo la mirada de un buen pintor puede hacerte ver. Para ello rescato un excelente comentario de Julián González:

Vermeer pintó muchos de sus cuadros matizando las escenas con la luz tenue que penetra por una ventana o una puerta, la mayor parte de las veces desde el lado izquierdo, dotando de una luminosidad increíblemente sutil a las figuras y objetos que están moldeados por ella. Ningún otro artista de la época y muy pocos en la historia de la pintura logró recrear esa luz interior, a la vez cálida y polícroma como lo hizo Vermeer. A través de ella las personas y los objetos adquieren una enorme complejidad cromática, llena de cambios delicados, nunca abruptos, matizados por suaves tonalidades. Las sombras se difuminan suavemente envolviendo las superficies y equilibrando la profundidad de la escena. El realismo resultante es magistralmente veraz, es como si de pronto nuestro ojo de observador adquiriese la capacidad de registrar hasta las últimas variaciones cromáticas que existen en el ambiente que está captando y su compleja profundidad. Podríamos decir que Vermeer nos permite tener el privilegio de poder ver más allá de lo que es posible con nuestra vista.

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Hasta la próxima. Israel Esteban.

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